Cómo evitar invertir

Casi nueve de cada diez ahorradores nunca han contrastado la información que les facilita la entidad con otras fuentes, como la CNMV o las Asociaciones de Consumidores, según un estudio de CEACCU

La crisis de Nueva Rumasa, dejando a pequeños ahorradores en una crítica situación, ha puesto una vez más en evidencia la desprotección del consumidor y las consecuencias de una deficiente formación financiera por parte de los mismos.

Ya en el estudio de CEACCU, asociación a la que pertenece TYRIUS sobre “CONOCIMIENTO, USO Y PERCEPCIÓN DE LOS PRODUCTOS DE AHORRO E INVERSIÓN POR LOS CONSUMIDORES ESPAÑOLES” se ponía en evidencia que “la fuente de información más influyente en la elección y contratación de un producto es la propia entidad financiera o emisor (hasta un 60%, cuando se trata de fondos de inversión y depósitos a plazo fijo)”, al tiempo que “la posibilidad de que el cliente reciba la información sobre los contratos y cláusulas con tiempo para revisarla antes de firmar, es casi excepcional: sucede en menos del 30% de los casos”

Además, según revelaba este informe “casi nueve de cada diez ahorradores nunca han contrastado la información que les facilita la entidad con otras fuentes, como la CNMV o las Asociaciones de Consumidores” [descargar Informe íntegro]

Para contribuir a prevenir estas situaciones, CEACCU ha venido desarrollando durante todo el año pasado un campaña informativa, que también se prolongará en 2011 (alertando, precisamente, frente a las inversiones fraudulentas), cuyo principal soporte fue la “Guía Práctica sobre productos de Ahorro e Inversión”, disponible también en la web de la organización [descargar]

Entre otras recomendaciones, CEACCU destaca que es imprescindible que el consumidor, antes de elegir cualquier modalidad de inversión, siga estos CINCO pasos: 1.- Comprobar que la entidad se encuentra entre las autorizadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En caso contrario, el consumidor debe saber que no está sometida a las normas y control de esta entidad, ni al régimen del Fondo de Garantías de Depósitos y que, con frecuencia, su funcionamiento es temporal (suelen responder a un sistema piramidal) Además, tienden a ejercer grandes presiones sobre el ahorrador para forzar la inversión.

2.- Informarse sobre el producto de ahorro o inversión. Para ello, el consumidor debe “exigir saber” las siguientes cuestiones: si se trata de un producto complejo o no complejo, sus costes (los directos y los indirectos), el riesgo, si el capital está garantizado o no y en qué plazo, la rentabilidad del producto (y si esta excluye los costes), si la inversión es líquida o no es líquida y bajo qué condiciones (¿podré salir de la inversión?, ¿cuándo? ¿con qué coste?)

3.- Evaluar su situación personal y financiera, así como los objetivos que persigue con la inversión y “mantenerse firme” en los mismos.

4.- Desconfiar de las recomendaciones (tanto de la propia entidad, como de amigos o familiares) y buscar información y asesoramiento independiente y externo. Además de recurrir a las Asociaciones de Consumidores, se recomienda visitar las webs de la CNMV y el Banco de España, que incluyen secciones con consejos, información sobre entidades de interés para accionistas y advertencias sobre inversiones poco seguras.

5.- Ser consciente de las obligaciones que se asumen, según impone la normativa vigente, en la contratación de cualquier producto de ahorro o inversión. Una responsabilidad que limita, en gran medida, las posibilidades de reclamación del usuario.

La “Guía Práctica gratuita sobre productos de Ahorro e Inversión”, que ha sido subvencionada, al igual que el informe, por el Instituto Nacional de Consumo (INC), puede solicitarse por teléfono (91 594 50 89), recogerse en la sede de CEACCU, o en sus Asociaciones Provinciales, o descargarse en: www.ceaccu.org.